Por: Pastor Carlos A. Goyanes
Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. Génesis 3:15
La palabra simiente (semilla) en este pasaje se refiere a el hijo de alguien que salió de su propia naturaleza, con sus características espirituales, y físicas. La semilla es la vida en potencia que germi-na en condiciones favorables para ella. La Semilla de la mujer, el Hijo de Dios que nacería, lucharía contra la Serpiente y sus hijos, los hijos de Satanás, los cuales son levantados en el momento propicio para hacer daño a los hijos de Dios, pero la Simiente de la Mujer, Jesús, vino para derrotar a Satanás y su simiente.
Desde la antigüedad, Satanás trató de destruir todo lo que le pertenece a Dios. Engañó a muchos ángeles, que ahora están al servicio de él (los demonios); engañó al hombre, e hizo que se convirtiera en un ser pecador; actualmente engaña a la humanidad a través de sus mentiras disfrazadas de verdad.
Aquí en la tierra los hijos de Dios son vulnerables a los ataques de Satanás y su ejército; son lastimados con diferentes clases de malestares. Pero El Hijo de Dios que fue herido en la cruz por tomar nuestro lugar, tiene un futuro para nuestro acusador e instigador, el cual es el lago de fuego.
Quizás el diablo hiera nuestro ser con tristeza, dolores, separaciones, lágrimas, malestares, enfermedades y sufrimientos terrenales por causa del pecado al que estamos sujetos; pero Jesús, el Hijo de Dios vino para vencerlo y Él lo herirá en la cabeza, esto significa que destruirá lo que hace la cabeza, que es: pensar, maquinar, confabular, dirigir (2 Corintios 2:11). La mente de Satanás y sus secuaces será vetada. También herir en la cabeza significa muerte.
Satanás sabía del plan de Dios y trató de impedirlo. Trató de matar a David (para que su hijo no naciera, ya que el Mesías sería hijo de David) y para eso usó a Saúl; trató de matar a Jesús y para eso usó al rey Herodes (Mateo 2:16). Como no puede destruir a Dios, ha tratado de destruir lo que es de Dios a través de los siglos. Su plan es la maldad (Ezequiel 28:14-18).
En el pasado se llamaba Lucifer (ángel de luz o portador de la luz) ahora su nombre es Satanás, que significa falsificador o padre de mentira. También recibe el nombre de Diablo de la palabra griega diábolos que significa adversario o enemigo y que incluye el sentido de acusador o
calumniador. Su interés no es solo acusar, sino engañar y para ello se pone diferentes vestiduras. Se viste de oveja, pero es un lobo (Mateo 7:15); se viste de ángel de luz (2 Corintios 11:14), pero es un hijo de las tinieblas; se viste de la falsa ciencia, pero solo es una teoría más; se viste de promesas falsas acerca de la vida, pero no son la verdad. En el teatro de este siglo, Satanás tiene muchos vestuarios y caracterizaciones. No nos dejemos engañar, solo es el arte satánico en su
teatral obra de la muerte (1 Pedro 5:8; Juan 10:10).
Hay una batalla que aún está en progreso sobre la tierra. Esto es sobre lo que se trata la guerra espiritual (Efesios 6:10–11). Satanás está todavía buscando el poder, posición, adoración. Pero él es ya un enemigo derrotado (Romanos 16:20). Jesús venció el poder de Satanás mediante Su muerte y resurrección. El destino final de Satanás ya está revelado en la Biblia (Mateo 25:41).
Tuesday, January 17, 2012
Monday, January 9, 2012
El Salvará
Por: Pastor Carlos A. Goyanes
“Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.” Mateo 18:21
“…llamarás su nombre Jesús…”
El nombre Jesús es la forma griega del nombre hebreo Josué que significa “Jehová es salvación”, o sea, Salvador. Desde la antigüedad se había escuchado la promesa del Señor de que vendría el Salvador: “He aquí, vengo” (Salmo 40:7; Zacarías 2:10). Por siglos el pueblo judío — el pueblo de Dios — había esperado ansiosamente la venida de su Libertador. Ahora, “cuando vino el cumplimiento del tiempo” (Gálatas 4:4) el designio divino señaló a Aquel en quien habían de cumplirse esas esperanzas. “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14).
“…porque él salvará a su pueblo de sus pecados.”
El pecado había encerrado a los hombres (Romanos 6:16; 2 Pedro 2:19) en su propia prisión (Isaías 42:7). Cristo vino para romper las cadenas de la esclavitud, abrir las puertas de la cárcel y libertar a los presos de su condena de muerte (Isaías 61:1; Romanos 7:24-25; Hebreos 2:15). Vino a salvarnos de nuestros pecados, NO en nuestros pecados. Vino para salvarnos de los pecados que ya hemos cometi-do, y de nuestro instinto inherente que nos lleva al pecado (1 Juan 1:7, 9). Jesús vino a “redimirnos de toda iniquidad” (Tito 2:14).
Cristo no vino a salvar a su pueblo del poder del Imperio Romano, como lo ansiaban los judíos, sino del poder de un enemigo mucho más terrible. No vino a restaurar “el reino a Israel” (Hechos 1:6), sino a restituir el señorío de Dios en el corazón de los hombres (Lucas 17:20–21). Cristo vino a salvar a los hombres del pecado, que es la causa fundamental de la pobreza y de la injusticia. Es necesario creer en El y dejar nuestros pecados, ya que El no vino a salvarnos en nuestros pecados, sino de nuestros pecados. Es necesario creer que Dios le envió y dejar todo lo que nos separa de Dios. Podemos venir a El con nuestros pecados, pero al tener un encuentro con El, tenemos que despojarnos del peso del pecado que nos asedia para recibir su salvación y misericordia (Isaías 55:7).
“Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.” Mateo 18:21
“…llamarás su nombre Jesús…”
El nombre Jesús es la forma griega del nombre hebreo Josué que significa “Jehová es salvación”, o sea, Salvador. Desde la antigüedad se había escuchado la promesa del Señor de que vendría el Salvador: “He aquí, vengo” (Salmo 40:7; Zacarías 2:10). Por siglos el pueblo judío — el pueblo de Dios — había esperado ansiosamente la venida de su Libertador. Ahora, “cuando vino el cumplimiento del tiempo” (Gálatas 4:4) el designio divino señaló a Aquel en quien habían de cumplirse esas esperanzas. “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14).
“…porque él salvará a su pueblo de sus pecados.”
El pecado había encerrado a los hombres (Romanos 6:16; 2 Pedro 2:19) en su propia prisión (Isaías 42:7). Cristo vino para romper las cadenas de la esclavitud, abrir las puertas de la cárcel y libertar a los presos de su condena de muerte (Isaías 61:1; Romanos 7:24-25; Hebreos 2:15). Vino a salvarnos de nuestros pecados, NO en nuestros pecados. Vino para salvarnos de los pecados que ya hemos cometi-do, y de nuestro instinto inherente que nos lleva al pecado (1 Juan 1:7, 9). Jesús vino a “redimirnos de toda iniquidad” (Tito 2:14).
Cristo no vino a salvar a su pueblo del poder del Imperio Romano, como lo ansiaban los judíos, sino del poder de un enemigo mucho más terrible. No vino a restaurar “el reino a Israel” (Hechos 1:6), sino a restituir el señorío de Dios en el corazón de los hombres (Lucas 17:20–21). Cristo vino a salvar a los hombres del pecado, que es la causa fundamental de la pobreza y de la injusticia. Es necesario creer en El y dejar nuestros pecados, ya que El no vino a salvarnos en nuestros pecados, sino de nuestros pecados. Es necesario creer que Dios le envió y dejar todo lo que nos separa de Dios. Podemos venir a El con nuestros pecados, pero al tener un encuentro con El, tenemos que despojarnos del peso del pecado que nos asedia para recibir su salvación y misericordia (Isaías 55:7).
Monday, January 2, 2012
Monday, November 14, 2011
Gloria
Video de la presentación del Coro de la Iglesia el 23 de Octubre, 2011, celebrando el 16 Aniversario de la Iglesia Ebenezer.
Thursday, November 10, 2011
Del Celeste País He Leído
Del celeste país he leído, do se encuentra una hermosa ciudad,
Cuyas calles benditas son de oro y de jaspe su muro eternal,
A través de sus calles deslumbra de sus aguas de vida el cristal,
Y aunque se habla de tanta excelencia, no se ha dicho aún la mitad.
He leído de aquellas mansiones que el maestro nos fue a preparar,
Y los santos que aquí han sido fieles, allí van para siempre a gozar,
Donde muerte dolor ni pecado ya no pueden hacer ningún mal,
Y aunque hablemos de tanta belleza, no se ha dicho aún la mitad.
He leído de níveos vestidos y coronas que han de ostentar,
Los que han sido llamados del Padre a gozar de su gloria eternal,
Do los justos por siempre benditos en sus calles de oro andarán,
De esta historia gloriosa y sublime, no se ha dicho aún la mitad.
He leído de un Cristo benigno que al más vil pecador limpiará,
Y que paz y perdón le concede al que humilde y sincero a Él va,
He leído que Él nos protege si seguros queremos estar,
Y aunque tanta bondad se pregona, no se ha dicho aún la mitad.
~ C.F. Presbrey
Cuyas calles benditas son de oro y de jaspe su muro eternal,
A través de sus calles deslumbra de sus aguas de vida el cristal,
Y aunque se habla de tanta excelencia, no se ha dicho aún la mitad.
He leído de aquellas mansiones que el maestro nos fue a preparar,
Y los santos que aquí han sido fieles, allí van para siempre a gozar,
Donde muerte dolor ni pecado ya no pueden hacer ningún mal,
Y aunque hablemos de tanta belleza, no se ha dicho aún la mitad.
He leído de níveos vestidos y coronas que han de ostentar,
Los que han sido llamados del Padre a gozar de su gloria eternal,
Do los justos por siempre benditos en sus calles de oro andarán,
De esta historia gloriosa y sublime, no se ha dicho aún la mitad.
He leído de un Cristo benigno que al más vil pecador limpiará,
Y que paz y perdón le concede al que humilde y sincero a Él va,
He leído que Él nos protege si seguros queremos estar,
Y aunque tanta bondad se pregona, no se ha dicho aún la mitad.
~ C.F. Presbrey
Sunday, November 6, 2011
La Fe Cristiana — Creer Para Saber
La fe (es) la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se
ve.
~ Hebreos 11:1.
Vivimos confiados siempre… porque por fe andamos, no por vista.
~ 2 Corintios 5:6-7.
ve.
~ Hebreos 11:1.
Vivimos confiados siempre… porque por fe andamos, no por vista.
~ 2 Corintios 5:6-7.
Un grupo de niños estaba reunido para estudiar la Biblia. Su maestro deseaba hablarles de la fe. Les leyó el principio del capítulo 11 de la epístola a los Hebreos, luego metió una mano en su bolsillo, tomó la llave de su auto, presentó al grupo su puño cerrado y preguntó: “¿Qué hay en mi mano?” Hubo miradas interrogantes, pero ninguna respuesta. Entonces les dijo: “En mi mano hay una llave.”
Después renovó su pregunta de esta manera: “¿Quién sabe lo que hay en mi mano?” Hubo un momento de silencio. Finalmente el más joven levantó su mano y dijo: “Yo
sé: hay una llave.”
Después renovó su pregunta de esta manera: “¿Quién sabe lo que hay en mi mano?” Hubo un momento de silencio. Finalmente el más joven levantó su mano y dijo: “Yo
sé: hay una llave.”
“Sí, tú lo sabes porque tuviste confianza en mí; creíste lo que dije.” Entonces el maestro abrió la mano y todos los niños vieron la llave. Esta anécdota ilustra varios aspectos de la fe:
· Dios conoce lo que no conocemos.
· Mediante su Palabra, Dios revela lo que quiere darnos a conocer.
· El que confía en Dios (eso es la fe) cree lo que Él dice y en particular acepta los hechos que Él revela.
· Un día la fe será cambiada en vista, pero hoy es el tiempo de conocer por medio de la fe.
· El que confía en Dios (eso es la fe) cree lo que Él dice y en particular acepta los hechos que Él revela.
· Un día la fe será cambiada en vista, pero hoy es el tiempo de conocer por medio de la fe.
Negarse a creer lo que Dios declara en la Escritura es hacerlo mentiroso y ofenderlo. Creamos lo que Dios declara respecto de su Hijo Jesucristo: “Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo” (1 Juan 5:11). “El que cree en el Hijo tiene vida eterna” (Juan 3:36).
~ La Buena Semilla
Saturday, November 5, 2011
Intercambio de Púlpitos — Octubre 30, 2011
El domingo pasado 30 de Octubre nuestro Pastor participó en el intercambio de púlpitos de las Iglesias Latinas de la ABC-NJ. Estuvo con nosotros el Pastor Benjamín Robles de la Iglesia Bautista de Denville y el Pastor Goyanes predicó en Denville. Nuestro culto fue de mucha bendición y fue un placer tener con nosotros al Pastor Benjamín Robles.
Subscribe to:
Posts (Atom)