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Tuesday, February 17, 2015

Un Camino Más Excelente

Por: Pastor Carlos A. Goyanes

Mas yo os muestro un camino aún más excelente. 1 Corintios 12:3

Los caminos que los seres humanos han elegido para subsistir lejos de la voluntad de Dios son diversos, pero no han funcionado como ellos lo esperaban. Cada uno ha tomado su camino (Isaías 53:6) y en un frenesí de deseos carnales han tratado los problemas de la vida de una manera desastrosa. Aun los creyentes no escapan a esta realidad. Pablo le escribió a la iglesia de Corinto para amonestarles acerca de lo que ellos consideraban más valioso. Para ellos los dones eran lo más importante, porque los diferenciaba de los otros cristianos. Mientras más dones tuvieran, más importantes eran.

El servicio a Dios no debe convertirse en una pasarela de dones sino en un derroche de frutos del Espíritu (Gálatas 5:22–23). La competencia acerca de quién es el mayor es tan vieja como la raza humana misma. Caín mató a Abel porque se sintió inferior. ‘¿Por qué Dios habría de recibir la ofrenda de Abel y no la mía?’ Porque Abel tomó el camino más excelente, el camino del amor. Amó a Dios de tal manera que trajo la ofrenda que agradaba a Dios. Esto es lo que el apóstol Pablo nos mostró en el capítulo 13 de 1 Corintios.

La excelencia de la vida cristiana comienza en el amor, que es el primero de los frutos del Espíritu (Gálatas 5:22) y la mayor de todas las virtudes que Dios le ha dado al hombre (1 Corintios 13:13). El amor es la esencia misma de Dios porque Dios es amor (1 Juan 4:8). Pero nosotros creemos amar y lo hacemos de la manera más deshonrosa al cambiar este sentimiento por los dones que Dios nos da. Los dones son para servir, el amor es para ejecutar esos dones de una manera correcta, conforme a la voluntad de Dios. Al ser seres imperfectos, nuestro amor tampoco es perfecto y a veces vamos por caminos que no conducen al bien, sino a males peores. El amor para el mundo es una debilidad, pero no es así porque Dios es amor y es el ser más poderoso que existe. Los incrédulos aman la violencia, aman el poder, aman el dinero, se aman ellos mismo (egoísmo), aman tener fama para brillar, y se alientan unos a otros llamándose estrellas (estrella del futbol, estrella de cine, estrella de…); pero su luz es tan fugaz, que así como Dios se la dio, se la va a quitar. Todos sus trofeos no serán más que un vago recuerdo en un museo.


Caminar en la excelencia es caminar en el amor de Dios, porque el que ama a Dios ama a su prójimo (1 Juan 4:20). Esta virtud es tan grandiosa que no se puede comprar y el que lo intente será menospreciado (Cantares 8:7). El dinero no puede comprar el amor, la violencia no logra el amor, el poder no logra el amor, el egoísmo no logra el amor; solo el amor logra el amor porque es el vínculo perfecto de todas las relaciones humanas (Colosenses 3:14). Una iglesia sana es la iglesia en la que el amor a Dios y a la humanidad es el verdadero estímulo de su servicio. Del amor han hablado los poetas, cantores, artistas, científicos, sicólogos, filósofos y ateos porque el amor es un lenguaje universal que rompe todas las barreras y llega a lo más profundo de nuestras vidas, nuestro corazón. Pero nosotros también podemos llegar al corazón de Dios si amamos de verdad. Amar es la única manera de que nuestras vidas impresionen a Dios.

Monday, July 8, 2013

La Fe Que Salva

Por: Pastor Carlos A. Goyanes
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. ~Juan 3:16
La eternidad ha sido y es la preocupación de la raza humana. El ser humano trata de encontrar la manera de durar cada vez más. Los científicos se preocupan por buscar algún elixir que los haga durar eternamente. De hecho, ciertas personas han hecho congelar sus cuerpos porque han creído que en el futuro los adelantos científicos podrán devolverles la vida. Sabemos que la eternidad es de Dios y le pertenece a Dios porque Él es eterno. Y Él ha puesto eternidad en nuestros corazones. Esta es la razón por la que el hombre quiere ser eterno, solo que el remedio para lograrlo está equivocado. Nadie nos puede ofrecer o lograr la eternidad sin Dios y solo a través de la persona de su Hijo Jesucristo (Juan 3:16). Hay que tener fe en el Señor. Pero la verdadera fe tiene tres cosas que debiéramos observar.
I. La primera es la razón.
Tenemos que saber de Dios, tener conocimiento de El para poder creer. La fe no es ciega porque contiene la razón (Romanos 12:1). Después de razonar lo que Dios ofrece, nos damos cuenta de que es mejor aceptar a Cristo. Nadie ha ofrecido, ni puede ofrecer lo que ofrece Dios ¡Vida eterna! ¡Wow! Entonces podré ofrecerme en sacrificio vivo. Este sacrificio incluye renunciar a lo que yo amo, pero que no agrada a Dios. Ese es el verdadero sacrificio vivo. Ese es el culto racional.
II. La segunda es la parte emocional.
Después de haber conocido mentalmente a Dios, entonces puedo amarle. Amar a Dios y a lo que El ama. ¿Y qué es lo que más ama Dios? A la humanidad. ¿Cómo puedo amar a Dios a quien no he visto, si no amo a mi hermano que estoy viendo todos los días? (1 Juan 4:20). El amor no se acaba, porque el amor es una elección personal. Yo elijo amar u odiar. La Biblia dice que tenemos que amar, lo cual lo convierte en una elección. Está dentro de nuestro libre albedrío hacerlo, pero Dios te recomienda como algo fundamental y básico que ames. El amor es el sentimiento más grandioso que ser humano haya tenido, porque viene de Dios que es amor. Las cuerdas del amor mueven al corazón a la misericordia y realzan al hombre, porque el amor hace que el hombre se parezca más a Dios. Es necesario entender lo que Dios tiene para mí, por eso se predica el evangelio; pero ese conocimiento de Dios tiene que hacer una escala en el corazón. Es necesario que amemos a Dios sobre todas las cosas.
III. La tercera es la voluntad.

Las obras son resultado de haber conocido a Dios y haberle amado. La fe no se antepone a las obras, porque las obras son el resultado de la fe (Santiago 2:17). No nos podemos salvar por las obras; pero sí podemos mostrar hasta dónde llega nuestra fe a través de ellas (Santiago 2:18). Después de haber conocido a Dios y saber que Él quiere lo mejor para mí, entonces comienzo a amarlo ¿Por qué no amar a alguien que me ama tanto? Ese amor me mueve a servir, a obedecer y a enseñar a otros. Puede ser tan simple como contar lo que Dios ha hecho contigo. Algunos creen que por ser buenos es que van a la eternidad y no es así. Todo lo que somos debe ser el resultado de que conocimos a Dios primero, le amamos y ahora somos movidos a obedecer voluntariamente a su Palabra. Los que se niegan a obedecer y a vivir una vida de testimonio delante de Dios y de los hombres es porque no han nacido para Dios. ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido (Isaías 8:20).

Saturday, March 9, 2013

El Verdadero Amor


Pastor Carlos A. Goyanes

1 Juan 4:7–13
La ciencia le ha dado al amor un carácter científico ya que según ellos las emociones están supeditadas a una serie de hormonas que actúan para que los sentimientos se produzcan. Quizás hay factores que influyen en que amemos a alguien, pero lo cierto es que fuera de todo alcance científico está el Creador de la ciencia que es Dios. Él ha puesto en nosotros un alma que excede todo conocimiento médico y toda teoría científica. Es lo espiritual y no lo material lo que ha traído al ser humano el amor. Por la declaración bíblica de que Dios es amor (1 Juan 4:8) entendemos que todo lo que concierne al amor humano proviene de Dios. Todo don perfecto desciende de Dios (Santiago 1:17). Si el amor ha de tratarse en términos científicos lo primero que debería estudiarse para entenderlo es a Dios que es la fuente del amor.
I. El verdadero amor es un sentimiento noble.
Lo que pasa en el corazón es muy importante para Dios. Sentir es importante porque nos mueve a misericordia, nos impulsa a la obediencia y nos fuerza a ser fieles. De todos los atributos de Dios, el amor es el que lo ha movido a misericordia. El amor es inentendible a la razón humana porque no depende de la lógica, ni lo sosiega el pecado. Dios ama al hombre a pesar de su pecado (Juan 3:16; Romanos 5:8); pero el que ama a Dios debe renunciar al pecado (Juan 14:15).
II. El verdadero amor es un compromiso.
El amor es un don de Dios que incluye un pacto. Tras este pacto hay un profundo compromiso que es irrevocable (Romanos 11:29). El amor no solo nos mueve a misericordia, sino que también nos mueve a obediencia. Por amor Dios hizo un compromiso de salvación. En algún lugar, en algún momento de la eternidad, antesde la fundación del mundo, el Dios Trino, por amor, hizo un pacto para salvar al hombre. Este pacto de amor fue cumplido por cada una de las partes y Jesús, el Hijo de Dios cumplió su parte al venir a morir por nosotros. Su compromiso fue realizado a cabalidad.
Amar no es tan simple. El sentimiento nos mueve a comprometer-nos, pero todo no se puede quedar en un mero sentimiento. El amor debe impulsarnos al pragmatismo. El romance evangélico trae consigo el éxtasis del amor, pero incluye el sacrificio y el sufrimiento por causa de los seres que amamos.
El amor no es enfermizo. Hay personas que tienen un amor enfermizo. Hay creyentes que piensan que si Dios es amor tiene que darles todo y eso no es correcto. El amor de Dios tiene dos direcciones si queremos una relación con El: el amor de Dios hacia el hombre y el amor del hombre hacia Dios. El amor incluye disciplina, el amor no permite lo malo. Dios no aceptará en el cielo, por mucho que ame al hombre, a una persona maligna y que no se haya arrepentido de sus pecados, ni a nadie que no haya hecho un compromiso con El. Es cierto que el amor todo lo sufre, todo lo espera, todo lo soporta (1 Corintios 13:7), pero demanda una respuesta recíproca. Dios ha esperado mucho tiempo por nosotros porque El todavía confía en nosotros. A pesar de nuestros pecados, Dios nos está dando oportunidad para nuestra salvación.
Alianzas rotas, pactos deshechos y compromisos olvidados han llenado la historia humana, pero el amor de Dios es fiel. El amor es un fruto del Espíritu (Gálatas 5:22) y la mayor de las virtudes (1 Corintios 13:13). Es un sentimiento profundo e inexplicable y es un compromiso divino porque viene de Dios. El verdadero amor se expresa en la obediencia y en amar lo que Dios más ama, que son los seres humanos.