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Saturday, March 4, 2017

Amar al Prójimo es También Amar a Dios

Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. Mateo 25:40 

Nuestras buenas obras son el resultado de nuestra fe. Ellas no salvan; pero podemos ser medidos por ellas. Consecuentemente con esto el Hijo del Hombre, o sea, el Hijo de Dios que en semejanza de hombre vendrá a juzgar a las naciones, apartará los buenos de los malos según las obras que hayan hecho, ya sean buenas o malas. Todo hombre en la tierra tiene en sus manos el poder de hacer el bien o entregarse al mal como medio de vida; pero las obras malas no pertenecen a Dios y aquellos que obran mal están en rebelión contra Él. Dios nos hizo para que anduviésemos en obras buenas (Efesios 2:10).
Al regresar Jesucristo a la tierra lo hará en semejanza de hombre recordando a todos que tuvo que tomar nuestra forma y padecer como nosotros debíamos haber padecido para salvarnos; pero esta semejanza de hombre también nos dará la medida de cómo seremos después de haber sido rescatados de esta vida de pecado. Ahora Jesús no vendrá como Cordero, sino como Rey glorioso (Mateo 25:31). Un séquito de ángeles acompañará su venida y nadie lo podrá impedir. Delante de Él serán reunidas todas las gentes y el apartará a los suyos de entre los que no le pertenecen (Mateo 25:32). Esta segunda venida es diferente a la primera porque cuando Jesús vino por primera vez vino como siervo (Filipenses 2:5–11) aunque Las Escrituras lo describen como lleno de gracia y verdad (Juan 1:14). Ahora en su segunda venida usará de su autoridad para reunir a todas las naciones delante de Él.
La iglesia recibirá su recompensa por cuanto ha obedecido a la Palabra de Dios. Ha amado lo que Dios ama, que es la humanidad, y ha luchado en la medida de sus fuerzas material y espiritualmente hablando para quitar el sufrimiento de la humanidad. La iglesia no solo tiene una misión espiritual, sino también una social; aunque esta no debe rebasar a la primera. Nuestro Rey impartirá la bendición del Padre a aquellos que mostraron la misericordia de Dios a través de sus vidas, aquellos que aman a Dios aman también lo que Dios ama (la humanidad). No predicamos un evangelio netamente social; pero la iglesia debe ayudar a mitigar las necesidades de los que está alcanzando siempre que le sea posible para dar ejemplo de amor al prójimo. Jesús menciona seis necesidades básicas que en un momento dado de la vida se pueden convertir en una verdadera emergencia: el hambre, la sed, la hospitalidad, la ropa, el cuidado y nuestra visitación. En la literatura y enseñanza judía existe la expresión en hebreo—gemilut hasadim—y su significado es “obras de amor bondadoso.” Y estas son listadas en el Antiguo Testamento (Deuteronomio 15:7-11; Isaías 58:7-10; Salmo 37:21; 41:1).

Cuando una de estas seis necesidades aparece entorno nuestro es nuestro deber como creyentes responder con un acto de misericordia acorde a nuestras posibilidades y un poco más sabiendo que alguien está en apuro. No hay límites para la misericordia en un mundo tan necesitado. Desde el punto de vista espiritual es mucho más grave ya que la necesidad de Dios ha dejado con hambre y sin abrigo a muchos que buscando no encuentran porque la iglesia que es el caudal a través del cual corre el río de la Palabra de Dios cierra su cuenca y mantiene a muchos en un desierto espiritual. El hijo del Hombre no reclamará solo las obras sociales que pudimos hacer; sino también la obra de cada creyente de implantar la fe del Señor en los corazones de aquellos que padecen de hambre y sed espiritual. Si tienen hambre dales de comer, si tienen sed dales de beber…porque esta es la misión de la iglesia y haciendo esto a Dios lo hacemos. No podemos decir que amamos a Dios si no amamos a nuestro prójimo (1 Juan 4:8; 20).

Tuesday, November 12, 2013

Una Fe Firme

Por: Pastor Carlos A. Goyanes
Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos, para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro? ~Mateo 11:2,3
Que estén firmes los edificios es la preocupación de arquitectos e ingenieros que se esfuerzan por estudiar el terreno y colocar las bases adecuadas para que las construcciones perduren y no sufran daños. Cuando se comete un error en el basamento, comienzan a cuartearse las paredes y a debilitarse la construcción por lo cual hay que tomar medidas urgentes para que no se derrumbe.
En la vida cristiana ocurre lo mismo. Cuando nuestra fe no está fundamentada totalmente en Jesucristo, nuestras paredes espirituales comienzan a cuartearse y nuestro edificio espiritual se tambalea. A veces esperamos de Dios lo que nuestra imaginación crea sobre la fe, pero Dios tiene otros planes para nuestra vida. Cuando vienen las adversidades y los conflictos, con ellos viene la duda. Juan el Bautista fue un hombre grandioso, un hombre lleno de fe y de convicciones; sin embargo su grandeza no lo eximió de la duda (Mateo 11:11).
Juan envió a dos de sus discípulos para asegurarse de quién era Jesús (Mateo 11:2–3). Si de alguien se hubiera pensado que tenía una fe firme en Jesús era de Juan el Bautista. Juan anunciaba un hacha puesta a la raíz de los árboles para castigar a los que no dieran buenos frutos (Mateo 3:10), pero las noticias de Jesús eran de que él es manso, misericordioso, que habla del perdón, de bendecir a los que nos maldicen. Estas acciones de Jesús contrastaban con lo que todo judío pensaba acerca del Mesías. Ellos esperaban un rey que los defendiera de sus opresores, un rey que castiga la maldad y ahora aparece uno que viene a salvarlos, no de un gobierno opresor, sino de sus pecados. Un Mesías extraño, diferente a lo que ellos pensaban, un Mesías que no guarda el sábado, se reúne con pecadores y no ayuna.

A todos nos pasa, nadie está exento de la duda y el desconcierto con relación a Dios. Los grandes hombres de Dios dudaron, no porque Dios no sea fiel, sino porque eran hombres pecadores, imperfectos. Aun así, se levantaron y siguieron al Señor, porque a pesar de sus dudas, solo Él salva (Juan 6:68). Nunca debemos creer que estamos libres de este tipo de crisis; más bien, debemos prepararnos para no caer en ellas, afianzando nuestra relación personal con el Señor. A pesar de nuestras dudas, tenemos un Dios fiel que nos comprende, que tiene misericordia de nosotros aunque no entendemos muchos de los planes que Él tiene para nuestras vidas (Isaías 55:9).

Wednesday, May 8, 2013

Buscando a Dios Más Allá de los Moldes Religiosos


Por: Pastor Carlos A. Goyanes

Mateo 9:18-26

Detrás de cada milagro hay una enseñanza. Los milagros no eran solamente para sanar. Jesús mostraba su gloria a través de ellos y derramaba sobre los que estaban alrededor mucha sabiduría para sus vidas. En este pasaje se narran dos milagros y sus consecuencias. Un momento ordinario era convertido por el Señor en algo extraordinario. Él quería mostrarse a través de hechos, y no solo de palabras, para deshacer la incredulidad de los que estaban a su alrededor. Estos milagros no salvaban a la gente, pero sí les mostraban el poder de Dios para salvar.

Jesús era considerado un blasfemo para los religiosos de la época porque sanaba en sábado (Juan 5:10–18), perdonaba pecados (Mateo 9:1–3; Lucas 7:37–48),comía con publicanos y pecadores (Mateo 9:9–12); pero la mayor preocupación delos líderes religiosos era su estatus social y religioso. (Esta es una preocupación también hoy para algunos líderes religiosos.) Veían en las enseñanzas de Jesús una amenaza a todo su sistema religioso basado más en la ley que en la misericordia (Mateo 9:13). Aun así, a este hombre principal de la sinagoga solo le quedaba una esperanza para salvar a su hija. Era un hombre respetable, pero en su desesperación no dudó en acudir a Jesús. Vino al Señor en un momento de angustia y de gran dolor por la muerte de su hija — tal era su aflicción y desesperación que interrumpió la enseñanza del Señor (Mateo 9:18). Su cargo como principal de los judíos le impedía venir a Jesús pero no le importó su reputación, ni los comentarios que se hicieran de él. Lo que lo indujo a venir a Jesús fue un gran amor y una fe genuina.

Jairo tenía la fe de que si Jesús ponía su mano sobre su hija, esta viviría. El rompió los moldes religiosos que lo alejaban de Jesús y pidió misericordia. Muchas veces lo que llamamos religión nos aleja de Dios porque nos envuelve en un estilo de vida ritual que clasifica, como un médico, cada situación; pero sabemos que Dios está por encima de toda religión, todo pensamiento y toda actitud; y que El en su autoridad soberana actúa de tal manera que todo lo que creíamos de una forma es ahora de otra. Sus caminos y sus pensamientos son más altos que los nuestros (Isaías 55:8–9). Nuestra lógica está minada por el pecado y no vemos más allá de lo que ven nuestros ojos; pero Dios en su amor y en su esfuerzo por salvar a la humanidad, ha roto en Jesucristo todos los moldes religiosos preconcebidos por los hombres. Tenemos que renunciar a nuestra posición para darle lugar a Cristo. No significa dejar de lado las doctrinas de la Biblia, sino dejar de luchar por las cosas que nosalvan y que solo tienen que ver con argumentos humanos vacíos que no tienen apoyo bíblico.

La situación de Jairo era irreversible, su hija había muerto. Muchos hubieran estado pensando en cómo hacer su funeral, pero Jairo ante el dolor y las circunstancias se levantó y puso en acción su fe viendo posible lo que era imposible a los ojos humanos. Esta es la diferencia entre un hombre bueno y un hombre santo. El hombre bueno busca la fe desde su comodidad; pero el hombre santo es el que se ha liberado del temor y traspasa las barreras de la comodidad y el miedo, la inseguridad y la desconfianza para ir más allá, confiar absolutamente y vivir en las manos de Dios.

Dentro de este drama ocurrió otro milagro. Aquella pobre mujer, enferma desde hacía doce años, venía a Jesús en busca de una cura a su mal. Ella también rompió los moldes religiosos, ya que una mujer con flujo de sangre era impura. Debía estar aislada, pero estaba allí, en aquella multitud, después de doce años de encierro. En su desesperación rompió las normas establecidas y se acercó al Señor. Su fe fue tal que se ganó el reconocimiento público del Señor(Lucas 8:43–48).

Dios mira la fe de nuestro corazón y viendo en el secreto de nuestras almas nos recompensa en público (Mateo 6:6). Jesús nos purifica de nuestra inmundicia y nos hace aceptos al Padre (Efesios 1:3–6). Su sacrificio no fue en vano porque todos los que se acercan a Él con fe descubren que todavía hay esperanza a pesar de las circunstancias.

¿Vino Nuevo en Odres Viejos?


Por: Pastor Carlos A. Goyanes

Ni echan vino nuevo en odres viejos; de otramanera los odres se rompen, y el vino se derrama, y los odres se pierden; peroechan el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente.  ~Mateo 9:17

El símil que Jesús hace se refiere a los métodos de fermentación del vino. Éste se hacía en unos sacos de cuero llamados odres en los cuales se vertía el vino y allí se añejaba. Este proceso hacía que los odres se envejecieran junto con el vino, y no sirvieran para ser usados una segunda vez, porque el proceso era largo y el cuero no resistía. Si se ponía en ellos vino nuevo, al pasar porel proceso de la fermentación se reventaba el odre y se derramaba el vinoechándose a perder también el vino.

Es evidente que Jesús estaba declarando que el nuevo mensaje que Él traíano se podía depositar en corazones que deseaban mantener las viejas tradiciones, aprisionados por las costumbres antiguas, porque no podríanresistir toda la carga de novedad que su Palabra traía y muy probablemente sedestruirían, echando a perder también el mensaje.

El formato ritualista de adoración no encajaría nunca con la vida cristianani su culto. Algunos pretenden hacerlo, pero al final fracasan. Es indiscutibleque el sistema de culto cambió de lo ritual a lo personal. También la manera enla que físicamente lo hacemos cambió. Ya no sacrificamos animales. Cristo es el Cordero de Dios que fue sacrificado una vez y para siempre (Hebreos 10:12; Juan 1:29).

I. El Problema de mantener la vida pasada junto con la vida en Cristo.
La vida nueva consiste en someter nuestro carácter a Dios. Todos poseemosla imagen del carácter divino porque fuimos hechos a imagen de Dios, solo quetenemos que hacerlo crecer en nosotros porque muchas veces está muy borroso.

Fíjate que la palabra hombre usada en la Biblia es Ish y mujer es Isha. Sussiglas son IH que son las mismas siglas de Jehová. Así que la palabra traducida como varón y varona en Génesis tiene que ver directamente con la palabra Jehová. No es de asombrarse, ya que Dios al hacernos quiso que nos pareciéramos a Él dándonos su imagen.

La vida mundana no es compatible con la vida en Cristo porque está cargada de pecados como el egoísmo, el egocentrismo e intereses no espirituales. Sin embargo, a veces los creyentes arrastran cosas de la vida vieja. Hay que despojarse del peso del pecado para correr en el maratón de Dios(Hebreos 12:1) y vivir la vida en Jesús (2 Corintios 5:17).

II. Una fe de apariencias.
El sistema de culto y fe Veterotestamentario fue sometido a interpretacioneshumanas que lejos de liberar al hombre lo ataban cada vez más colocándolecargas que retrasaban su crecimiento espiritual (Hechos 15:10). Una sarta de rituales que fueron necesarios ensu tiempo para mostrar simbólicamente al Mesías que vendría, con el objetivo deprovocar la obediencia interior y exterior, pero ellos lo tradujeron en un ritual de obediencia externa. Si el corazón no está incluido en la adoración, ésta está vacía y carece de significado.

Lo que Dios quiere es que nuestro interior sea cambiado a la imagen de Dios. Muchos tratan de mantener una imagen perfecta exteriormente hablando y esto no es malo, pero si nuestra imagen interior no es como la de Cristo, nada somos delante de Dios (1 Corintios 13). Es necesario que nuestro carácter sea cambiado al modelo del carácter de Cristo, esto es, el fruto del Espíritu (Gálatas5:22, 23). Recuerda que la imagen de Dios no es la apariencia física, sino la espiritual. Vivamos la vida cristiana desde el corazón y no de apariencias externas porque Dios quiere ver que lo de adentro sea lo que moldee lo de afuera (1 Samuel 16:7; Jeremías17:9, 10).

Thursday, February 14, 2013

¿Dónde Está Tu Fe?


Por: Pastor Carlos A. Goyanes

Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe.  ~Mateo 8:10
La fe es algo natural que deben tener los hijos de Dios, o al menos eso es lo que Dios desea. El espera que cada creyente tenga la certeza de que Él es y no hay otro como El. Jesús se maravilló de la fe del centurión romano, pero su maravilla mayor era que su fe sobrepasaba a la fe de los de su pueblo. Es algo controversial ver como alguien que creemos que no es hijo de Dios tenga más fe que nosotros los miembros de su iglesia. El mundo ya ha sido vencido por el Señor (Juan 16:33); pero a veces, parece que el mundo nos ha vencido a nosotros. Solo una persona que ha nacido en Cristo y tiene fe puede vencer al mundo (1 Juan 5:4).
Los cristianos hemos sido llamados a vivir por fe si queremos agradar a Dios (Hebreos 11:6). La gran diferencia entre los hijos de Dios y el mundo es la fe. Hacer la diferencia en estos tiempos modernos es difícil porque con frecuencia nuestra fe flaquea, pero si hay fe en el Señor, nos mantendremos al margen del mundo y daremos testimonio de lo que creemos. La vida diaria con sus retos amenaza nuestra fe y pone a prueba nuestros principios cristianos, pero nuestra fe debe ser algo genuino y no algo influenciado por lo que nos rodea.
El centurión romano tenía a cargo cien hombres, era una persona influyente y con poder; sin embargo, en un acto de fe nos dio varias enseñanzas:
1.     Dio el primer paso de fe: reconoció a Jesús como Señor (Mateo 8:2). Este es el primer y más grande paso para una relación de fe con el Señor. Al depositar su fe en el Señor, estaba reconociendo su señorío y grandeza.
2.  Se humilló al reconocer su indignidad y al decir que él estaba bajo autoridad (Mateo 8:8–9). Al advertir nuestra pequeñez delante de Dios damos lugar a la manifestación de su poder a través de nosotros al dejar que él tome el control de nuestras vidas. Estamos bajo autoridad, bajo el señorío de Cristo. No somos su centurión, sino sus soldados. Someterse es el problema del hombre rebelde que reclama su protagonismo en este tiempo presente. La Escritura nos dice que tenemos que someternos a Dios (Santiago 4:7).
3.  Creyó en el poder del Señor (…solamente di la palabra, y mi criado sanará…Mateo 8:8). También Jesús reconoció la fe de él (Mateo 8:10). La fe que se menciona en el pasaje no es el conjunto de principios bíblicos en los cuales descansa nuestra creencia, sino en la profunda convicción interior de que Dios puede obrar a pesar de lo difícil que parezca la solución del asunto que está delante de nosotros. Ese tipo de fe maravilla a Dios (Mateo 8:10).

Quiero, Sé Limpio


Por: Pastor Carlos A. Goyanes

Y he aquí vino un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante su lepra desapareció. ~Mateo 8:2–3
Jesús había terminado de predicar su gran Sermón del Monte (Mateo 5–7) y ahora estaba rodeado de una gran multitud. La gente lo seguía porque sus enseñanzas eran diferentes a las enseñanzas hipócritas de los líderes religiosos de su época (Mateo 7:28–29). Sus enseñanzas eran superiores a las de los escribas y los fariseos. Un nuevo movimiento religioso se estaba formando basado en las enseñanzas de un verdadero profeta que también era el Hijo de Dios.
Mientras la gente competía por estar cerca de Jesús, algo los separó abruptamente. Era la llegada de un leproso que se acercaba al Señor (Mateo 8:2). Todos huían de la presencia de los leprosos porque estaban contagiados con una enfermedad que podría ser infecciosa. Aunque en nuestros días es raro ver un leproso por-que la lepra casi ha sido erradicada, en aquellos tiempos no existía el amparo de los medicamentos modernos y era necesario que los leprosos estuvieran lejos de la gente que estaba sana. Por eso se habían dictado leyes para ello (Números 5:1–4).
El legalismo judío extremaba las leyes de Dios haciéndolas insoportables al pueblo. De manera que, los leprosos se convertían en víctimas de la crueldad y el desapego de los hermanos de su nación. Todos huyeron, pero Jesús lo esperó. El leproso se postró delante del Señor y le dijo: “Si quieres puedes limpiarme.” Y el Señor les respondió: “Quiero, sé limpio.” La lepra lo dejó al instante (Mateo 8:2–3).
Hay tres enseñanzas que podemos sacar de las palabras de este leproso:
a. Reconoció a su Señor. El hecho de que desafiara toda aquella multitud que lo despreciaba, de que se postrara y dijera: “Señor, puedes limpiarme,” fue suficiente. Demostraba que creía en El.
b. Demostró que estaba bajo su voluntad cuando apeló a ella. Dijo: “Si quieres, puedes limpiarme.” Expresó con sus labios la posibilidad de que si el Señor no quería, no lo limpiaría. Los movimientos modernos evangélicos exigen a Dios una respuesta cuando la realidad es que Dios es soberano y El responderá como Él quiera. Jesús fue ejemplo de esto cuando en Getsemaní dijo al Señor: “…no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22:42).
c. Mostró con fe que Dios puede. En sus palabras, “si quieres, puedes limpiarme,” el leproso expuso su fe en el poder de Dios. Los fracasos de la vida cristiana están relacionados con la falta de fe. La fe produce obediencia a la Palabra de Dios. La Biblia dice: “es la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” (Hebreos 11:1).
La lepra tiene también un sentido simbólico en la Biblia. Representa la inmundicia del hombre, que es el pecado. No podemos pasar por alto nuestros pecados, porque el no obedecer a Dios enferma el alma y trae consecuencias desastrosas para la vida del hombre. Y la mayor de ellas es la muerte eterna, puesto que las consecuencias del pecado ya garantizaron la muerte física.
Todos los seres humanos estamos en el corazón de Dios, pero no siempre somos conforme a su corazón. Jesús tiene un gran interés en los que sufren, los que viven en la miseria, los que están sin esperanza. Él quiere salvarnos y dio su vida para eso. Sus palabras: “Quiero, sé limpio,” son también para nosotros. Como el tocó al leproso, quiere tocarte a ti con su divina misericordia para sanar tu alma (1 Juan 1:7).

Tuesday, May 22, 2012

Bienaventurados los que Padecen Persecución


Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Mateo 5:10

Ser perseguidos no es el sueño de los cristianos, no al menos el de los cristianos sensatos. La persecución ha sido un arma que ha tenido satanás para tratar de hacer claudicar a los cristianos; pero ha sido también la que ha descubierto a los falsos creyentes. En ningún momento la Palabra de Dios nos dice que la persecución es una bienaventuranza, sino más bien, que es una señal a los que la padecen de su fidelidad al Señor.

Este pasaje alude a la persecución por causa de la justicia, no por ser personas que antisocialmente promueven la fe en ausencia de sabiduría para hacerlo. Vivimos en un país donde la persecución no es tan fuerte como en otros países del mundo que por el solo hecho de ser cristianos son asesinados. La justicia a la que el pasaje se refiere es a la justicia del hombre que no entiende la justicia de Dios. ‘Por causa de la justicia’ es por causa de la justicia de Dios, no por nuestra propia justicia. ¿Por qué otra justicia debiéramos ser perseguidos los cristianos? La justicia humana persigue a los que practican la justicia de Dios porque ellos no se basan en sus preceptos.

Si nuestra propia justicia nos trae problemas, no es esa la justicia a la que se refiere el pasaje. A veces nos es difícil diferir entre nuestros prejuicios y nuestros principios por causa de nuestro carácter, y esto nos trae problemas. Depende muchas veces de cómo hemos sido criados, enseñados y del medio en que nos hemos desarrollado que a menudo difiere de las enseñanzas de Las Escrituras.

No son bienaventurados los que son perseguidos por un error, sino los que son perseguidos por la verdad de Dios (1 Pedro 4:14–19); los que queriendo hacer el bien hallan oposición en los malvados de la tierra que son instrumentos de satanás. Como dice la Palabra de Dios, los que ‘digan toda clase de mal contra vosotros mintiendo’ (Mateo 5:11). Algunos que dicen ser creyentes quieren ser perseguidos para mostrar que son verdaderos cristianos, pero el verdadero cristiano no desea ser perseguido, sino enseñar al mundo el evangelio de Jesucristo.

Padecer por causa de la justicia es un mal que los cristianos hemos soportado por siglos, sin embargo ha servido para depurar nuestra fe (1 Pedro 1:6–7) y para limpiar la era del Señor (Lucas 3:17). No queremos ser perseguidos, pero con fuego se prueba nuestra fe (1 Corintios 3:13), que en algunos casos se fortalece, y en otros fracasa, porque no es verdadera. Los cristianos padecen en todos los países del mundo de una manera u otra, pero hay que pagar el precio. No es la fama la que mueve a la iglesia o al creyente, sino el deseo de que el mundo conozca la verdad de Dios. No hemos recibido aplausos ni premios, más bien tormentos por lo que hacemos, pero tenemos la certeza de que seremos bienaventurados porque el Señor así lo ha prometido. No somos bienaventurados cuando somos perseguidos, sino porque hemos sido fieles a nuestro llamado aun  en la persecución.

El mundo no ha sido digno de todos los que han dado su vida por esta fe, los que se han sacrificado por causa del evangelio (Hebreos 11:34–38), pero por la lealtad de los que nos precedieron hoy nosotros somos salvos ya que ellos se encargaron de transmitir de generación en generación la Palabra de Dios.

No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. Apocalipsis: 2:10

Thursday, August 5, 2010

Números de Emergencia



Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. ~Mateo 7:7

Puedes llamar a estos números directamente — no se necesita operadora y todas las líneas al cielo están abiertas las 24 horas de cada día.


Cuando estás triste: Juan 14
Cuando alguien te falla: Salmo 27
Cuando quieres tener frutos: Juan 15
Cuando has pecado: Salmo 51
Cuando estás preocupado: Mateo 6:19-34
Cuando estás en peligro: Salmo 91
Cuando Dios parece estar muy lejos: Salmo 139
Cuando tu fe necesita fuerzas: Hebreos 11
Cuando te sientes solo y atemorizado: Salmo 23
Cuando sientes amargura y resentimiento: I Corintios 13
Cuando te sientes deprimido: Romanos 8:31-39; Salmo 27
Cuando quieres paz y descanso: Mateo 11:25-30
Cuando el mundo parece más grande que Dios: Salmo 90
Cuando necesitas ánimo cristiano: Romanos 8:1-30
Cuando sales de tu hogar: Salmo 67
Cuando necesitas valor para un obra: Josué 1
Cuando piensas en tus inversiones: Marcos 10
Cuando la gente parece mala: Juan 15
Cuando tu cartera está vacía: Salmo 37
Cuando has perdido las fuerzas en el trabajo: Salmo 126
Cuando has perdido la confianza en la gente: I Corintios 13
Cuando el mundo parece más pequeño: Salmo 19
Cuando necesitas el secreto de la felicidad: Colosenses 3:12-17
Cuando necesitas una idea de lo que es el cristianismo: II Corintios 5:15-19
Cuando buscas una gran oportunidad: Isaías 55
Cuando quieres saber cómo tratar a otros: Romanos 12