Tuesday, July 10, 2012

La Espada Que Nunca Perece

Por: Pastor Carlos A. Goyanes

Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Hebreos 4:12

En muchas películas de ciencia ficción hemos visto a espadas que son mágicas y que el hombre que las tome podrá vencer a sus enemigos con ella. Pero en la vida real hay una Espada que tiene mucho poder y que es indestructible y esta es la Palabra de Dios que es la Espada del Espíritu (Efesios 6:17). La espada siempre ha sido un arma ataque; pero también de defensa ya que puede librar al que la usa de los golpes de la espada del enemigo. En el plano espiritual ocurre lo mismo, solo que es muy real la lucha; una lucha que no tiene que ver con sangre y carne, sino con las huestes espirituales de maldad (Efesios 6:12). Para ello Dios nos ha dado la Espada del Espíritu y todo hombre que la use será un vencedor.

¿Para qué es útil la Espada del Espíritu? Dice Hebreos 4:12 que su utilidad consiste en su naturaleza: viene de Dios. Por ser un arma espiritual sirve para la lucha espiritual que se desarrolla a nuestro alrededor y solo con un arma espiritual podemos entrar en esta lucha porque de otro modo seremos derrotados. La espada del Espíritu tiene dos filos, uno para redargüir y convertir a algunos (Hebreos 4:2), y el otro para condenar y destruir a los incrédulos. (Hebreos 4:14). Su alcance es tal que llega hasta la mayor necesidad del hombre que es su alma. Por ser todos los seres humanos de dos naturalezas (la material y la espiritual) tienen necesidad de Dios y es la Palabra de Dios la que habla a nuestros pensa-mientos e intensiones del corazón. Es capaz de llegar al alma para mostrar lo que en ella hay.

La fe llega a nosotros por el conocimiento de la Palabra de Dios (Romanos 10:17). Así que, la Escritura es de gran utilidad porque llega a donde nadie puede llagar que es el corazón del hombre, sus pensamientos e intensiones. Ni las palabras más sabias que el hombre pueda decir, ni la psicología moderna con toda su pompa, ni los argumentos más grandiosos pueden hacer al corazón humano lo que hace la Palabra de Dios. Ella puede hacernos entender la voluntad de Dios y qué es lo mejor para los seres humanos. La palabra de Dios es la única fuente de sabiduría, conocimiento y comprensión de las interrogantes más importantes del hombre. Toda Escritura está inspirada por Dios y es útil para enseñar y reprender, para corregir y educar en una vida de rectitud, para que el hombre de Dios esté capacitado y completamente preparado para hacer toda clase de bien (2 Timoteo 3:16 DHH).

Wednesday, June 20, 2012

Padre Para Toda La Vida


Por: Pastor Carlos A. Goyanes

Muchos hombres proclaman cada uno su propia bondad, pero hombre de verdad, ¿quién lo hallará? Camina en su integridad el justo; sus hijos son dichosos después de él. Proverbios 20:6–7

La sociedad moderna ha destacado la labor de la madre como la más importante y relevante para la crianza y educación de los hijos, pero la Palabra de Dios enseña que tanto la labor de la madre como la del padre son de igual manera importantes. La labor del padre no solo es engendrar los hijos y luego abandonarlos en los brazos de su madre para que ella se encargue de lo demás. Hay un dicho popular que reza así: “Ser padre no es solo el que engendra, sino el que cría”.

En un mundo de pecado donde todas las normas establecidas por Dios se han roto, pareciera que la maternidad es suficiente para el cuidado de los hijos; sin embargo, Dios creó al hombre, varón y hembra los creó, como dicen Las Escrituras, para que procrearan y velaran por sus hijos (Génesis 1:28). La Palabra de Dios habla también del espíritu de paternidad que debe existir en los padres de hoy (Salmo 103:3). Ser padre es una responsabilidad porque se es padre para toda la vida. A pesar de que nuestros hijos estén casados y nuestra responsabilidad en la educación temprana de nuestros hijos haya cesado, no hemos dejado de ser padre de ellos.

El padre cristiano debe buscar el modelo infalible de Jesucristo que es Dios hecho hombre, y procurar llegar a su estatura (Efesios 4:13). De esta manera podrá hallar el significado de la felicidad y la vida humana. Al acudir a Cristo, vemos un concepto de felicidad muy diferente al que ofrece nuestra cultura de consumo. La misión del padre moderno es, procurar la salvación de sus hijos porque  su tarea consiste principalmente en la salvación de su familia. Un padre cristiano procura asirse de la Palabra de Dios para instruir a sus hijos (2 Timoteo 3:16, 17).

Cristo es el único santo y nosotros los padres no somos perfectos, pero Dios nos ha dado una encomienda maravillosa. Al seguir la vocación de la paternidad, somos llamados a imitar la santidad de Cristo que se entregó por completo. Por eso podemos decir que la paternidad es un llamado a la santidad que nos permite entregarnos sin reservas. Ser padre no es una carga que nos ha sido impuesta, sino la manera que Dios nos ha dado para encontrar una mayor felicidad. Eludir la paternidad por el disfrute de los bienes temporales de este siglo es robarse a uno mismo una de las experiencias más enriquecedoras de la vida. La paternidad nos habla de entrega, de responsabilidad, de sacrificios, de santidad, de proveer, de instruir y de educar (Proverbios 22:6).

Al presente, ningún sacrificio paternal debe ser una molestia, sino más bien una satisfacción al ver reflejado en nuestros hijos, al alcanzar sus metas, la sonrisa que aprueba nuestro tenaz esfuerzo. No habrá nada después del Señor, que llene más nuestros corazones, como escuchar de nuestros hijos las palabras: ¡Gracias papá! Más de una lágrima escapará de nuestros ojos por el gozo de saber que estamos cumpliendo nuestra misión, la misión de ser padre.


Monday, June 11, 2012

La Luz del Mundo

Por: Pastor Carlos A. Goyanes

Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.  ~Mateo 5:14

Las tinieblas predominan en el mundo de hoy y hay necesidad de luz. Jesús dijo que sus discípulos son la luz de este mundo. Hay al menos tres cosas implícitas en este pasaje que son necesarias para dar luz.

1. El candelero o lámpara que representaba el evangelio. El Señor Jesús profirió palabras que sentenciaban a una iglesia que había olvidado su primer amor, o sea, su misión fundamental de llevar el evangelio. Esta fue la iglesia de Éfeso que aunque había hecho una labor extraordinaria, ahora habían dejado de hacer las primeras obras (Apocalipsis 2:5).

2. El aceite. El aceite era usado para el candelabro y las lámparas. ¿Su función? Iluminar la casa de Dios. El aceite representa al Espíritu Santo que es el que opera el nuevo nacimiento en nosotros. Sin el aceite no hay luz. Sin el Espíritu Santo tampoco hay luz. La iglesia puede transformarse en un lugar oscuro, donde no se descubren las impurezas, si es que  el Espíritu Santo no está iluminando el corazón. El aceite es usado en las Escrituras para ungir, para dar luz y para sanar, fundamentalmente (Isaías 1:6). El aceite de la santa unción era confeccionado de especias escogidas. Su fórmula era secreta, y nadie podía usarlo para fines profanos. Con ese aceite se ungían los utensilios del tabernáculo y a los sacerdotes que ministraban allí. El aceite aquí descrito alude al Espíritu Santo. La unción de Dios recaía sólo sobre los sacerdotes, los que ministraban delante de Dios. Así ocurre también hoy. Sólo los hijos de Dios — sacerdotes en el Nuevo Pacto — tienen esta unción, y su presencia sobre ellos los distingue y los honra. Por tanto tenemos que estar llenos del Espíritu para poder alumbrar más.

3. La llama de fuego. La llama es el resultado de tener el aceite en el lugar adecuado, o sea, en el depósito (el candelero). Sin embargo, para que la llama exista, tiene que ser encendida. El Espíritu Santo ha encendido esa llama en nosotros y es necesario que la pongamos en alto como nos instruyó nuestro Señor Jesucristo para que todos sean alumbrados. Se encendía una llama y con esta se encendía otra, y otra, y otra hasta que todas las lámparas en casa estuvieran encendidas. Es interesante que en el templo hubiera levitas dedicados solo a mantener las lámparas encendidas de día y de noche. Debemos dar Luz siempre, a pesar de las circunstancias.

La obscuridad no es en sentido literal, sino en sentido espiritual. Hablamos del corazón del hombre que está a obscuras de día y de noche. La luz es para alumbrar, no se esconde debajo de algo, sino arriba para dar su máximo potencial. Esto nos muestra el carácter público del evangelio. Jesús dijo: Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras,  y glorifiquen a vuestro Padre que están los cielos. Nuestra misión es alumbrar a todos los que podamos. Significa que tenemos que mostrarle al mundo lo que es Dios a través de nuestras  vidas, nuestro testimonio y nuestras palabras.

Hay luz en nosotros y tenemos que alumbrar porque el mundo en que vivimos está a obscuras. Nosotros podemos disipar las negruras porque somos lámparas de Dios encendidas con el fuego celestial del Espíritu Santo. Nuestro deber es alumbrar el camino de la vida a las almas que están llenas de tinieblas para que nuestra misión sea cumplida, en lo personal como hijos de Dios, y en conjunto como la Iglesia de Jesucristo.

¡Tienes luz…entonces…alumbra!


La Sal de la Tierra

Por: Pastor Carlos A. Goyanes

Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Mateo 5:13

Desde tiempos muy antiguos la sal común o cloruro de sodio (NaCl, como se le conoce químicamente), ha servido al hombre de muchas maneras, pero en la Biblia se habla fundamentalmente de dos de estas maneras: para sazonar y para preservar los alimentos. En la Biblia se menciona por primera vez este compuesto químico en Levítico 2:13. Esto indica que ya se usaba y se conocían las propiedades de la sal mucho antes.

La sal es un símbolo importante en la Palabra de Dios porque simboliza el pacto de Dios con los hombres. La sal preserva y limpia. Dios dio a David su reino bajo pacto de sal (2 Crónicas 13:5). Dios ha hecho con nosotros un pacto de sal, no dice que debemos ser sal, sino que somos la sal de la tierra. El versículo de Mateo 5:13 dice que si la sal se desvanece ¿con qué será salada? La pregunta es ¿qué cosa tiene que ser salada? Evidentemente la tierra tiene que ser salada, en otras palabras, sazonada y preservada. Vivimos en un mundo deprimente. Un mundo que se cree que no necesita a Dios, pero sus vidas están deprimidas. No hay sabor en ellos, pero Dios quiere pactar con el hombre pecador un pacto de sal. Una vida con sabor es una vida llena de gozo y de esperanza y una vida que preservada es una vida guardada por el Señor para a eternidad.

Cuando el profeta Elías fue alzado al cielo en un torbellino de fuego, los hijos de los profetas le propusieron al profeta Eliseo, el sucesor del profeta Elías que enviara a cincuenta varones fuertes para que lo buscaran, no fuera que, el Espíritu que había arrebatado a Elías lo hubiese dejado en algún monte. El profeta Eliseo les dijo que no lo hicieran, pero ellos le insistieron y les dejó ir a buscar a Elías, pero regresaron sin haber podido encontrarlo. Él les respondió, ¿no les dije que no fueran? Porque sabía que no hallarían a Elías, ya que Dios se lo había llevado al cielo (2 Reyes 2:1–18).

Miren lo que pasó después:

Y los hombres de la ciudad dijeron a Eliseo: He aquí, el lugar en donde está colocada esta ciudad es bueno, como mi señor ve; mas las aguas son malas, y la tierra es estéril. Entonces él dijo: Traedme una vasija nueva, y poned en ella sal. Y se la trajeron. Y saliendo él a los manantiales de las aguas, echó dentro la sal, y dijo: Así ha dicho Jehová: Yo sané estas aguas, y no habrá más en ellas muerte ni enfermedad. Y fueron sanas las aguas hasta hoy, conforme a la palabra que habló Eliseo. (2 Reyes 2:19–22).

Donde querían habitar encontraron que las aguas de aquel lugar eran malas y por causa de ellos la tierra era estéril. Elías pidió una vasija nueva y pidió que pusieran en ella sal, la cual echó en el manantial y las aguas se purificaron. Es interesante que la vasija fuera nueva. Esto nos enseña que para ser sal tenemos primero que ser vasijas nuevas. El Alfarero tiene que romper ese vaso duro, ese corazón áspero y hacerlo nuevo, entonces después podremos ser esa sal que da sabor y purifica la tierra con la Palabra de Dios. El resultado de lo que hizo Eliseo fue que las aguas se convirtieron en aguas limpias.

Seamos la sal de la tierra en un mundo insípido y pasajero, para que haya sabor — o sea, esperanza y gozo — y para que la gente sea preservada para la eternidad. No te dejes desvanecer por lo que este siglo ofrece, porque lo que ves, hoy es y mañana deja de ser. Lo que es nuevo muy pronto será viejo y eso te incluye a ti. Todo pasa tan pronto que no nos percatamos de esa realidad, pero hay que estar preparado para un encuentro con Cristo.


Tuesday, May 29, 2012

¿Todavía Hay Esperanza?

Por:  Pastor Carlos A. Goyanes
Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria. (Isaías 60:1–2)

El Profeta Isaías comienza en un punto muy importante; él dijo: levántate y resplandece (v.1)… porque tinieblas cubrirán la tierra (v.2). Las tinieblas empezaron con un ángel que tenía un nombre que significa luz (Lucifer). Con él empezó la obscuridad espiritual, las tinieblas espirituales, porque un día lucifer se levantó contra el gobierno de Dios y no permaneció más en el cielo. Dios lo echó del cielo. ¿Sabes que pasó? El vino a la tierra para implementar el pecado.

El diablo usó una serpiente para engañar a Adán y a Eva y así ingresar el pecado en el mundo (Génesis 3). El profeta Isaías dice que las tinieblas cubrirán toda la tierra. Y en este momento estamos viendo en cada parte de este país y en cada parte de sus ciudades, de los barrios, las tinieblas acentuándose, creciendo cada día (Isaías 24:6).

El pecado está presente en la vida de cada uno de los hombres. Nosotros somos pecadores. Si hay pecado hay tinieblas, si hay pecado hay muerte. Si hay muerte necesitamos un milagro. Necesitamos salvación. Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron (Romanos 5:12). Usted es pecador, yo soy pecador y ¿sabes cuál es la paga del pecado? Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. (Romanos 6:23).

Usted es pecador. ¿Mucho o poco? Pregunto: ¿Cuál es la paga del pecado? La muerte. ¿Y por qué tú estas vivo? Por la gracia de Dios. Porque hay un Dios maravilloso lleno de gracia y misericordia. Y esta vida que vivimos es una vida de gracia, una vida de misericordia, una vida de regalo. La última parte del versículo de Romanos 6:23 dice: pero el don gratuito de Dios es vida eterna en Cristo Jesús.Hermanos, el mundo está en pecado, hay tinieblas por todas partes. Hay tinieblas en las familias, hay tinieblas en los matrimonios, hay tinieblas en la vida de los jóvenes, hay tinieblas en el gobierno, hay tinieblas incluso en las iglesias, hay tinieblas por todas partes. Hay oscuridad espiritual. Y yo pregunto, ¿existe esperanza para este mundo? Existe esperanza para Estados Unidos, existe esperanza para Passaic, para Union City, North Bergen y todas la ciudades de este país? ¿Existe esperanza para el mundo entero? ¿Si o no? ¿Nuestra esperanza está en el gobierno? ¿En las riquezas? ¿En las cosas materiales? Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna. (Juan 3:16).

¿Existe esperanza para este mundo? Sí. La esperanza está en la cruz. Jesús que murió en la cruz es nuestra bendita esperanza. …es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria… (Colosenses 1:27). Puede que tengas dolor en el alma, una herida espiritual en el corazón. Puede que conozcas la Biblia, pero te falta algo. Te falta confiar en que Cristo es tu esperanza. Debes de buscar el La Palabra de Dios la luz para andar en las tinieblas. Tener una vista 20/20 no basta para ver en la oscuridad espiritual en que el mundo vive. Es necesaria la lámpara de Dios: La Biblia. Tu palabra es una lámpara a mis pies y una luz en mi camino (Salmo 119:105). Hay esperanza porque hay un Dios que envió a su Hijo. Hay salvación porque el Hijo de Dios se entregó por nosotros. Hay gozo porque el Espíritu Santo mora en nuestros corazones. Levántate, porque Dios te ha dado fuerza; resplandece, porque ya llegó tu luz; brilla, porque la gloria del Señor ha nacido en ti.

Tuesday, May 22, 2012

Bienaventurados los que Padecen Persecución


Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Mateo 5:10

Ser perseguidos no es el sueño de los cristianos, no al menos el de los cristianos sensatos. La persecución ha sido un arma que ha tenido satanás para tratar de hacer claudicar a los cristianos; pero ha sido también la que ha descubierto a los falsos creyentes. En ningún momento la Palabra de Dios nos dice que la persecución es una bienaventuranza, sino más bien, que es una señal a los que la padecen de su fidelidad al Señor.

Este pasaje alude a la persecución por causa de la justicia, no por ser personas que antisocialmente promueven la fe en ausencia de sabiduría para hacerlo. Vivimos en un país donde la persecución no es tan fuerte como en otros países del mundo que por el solo hecho de ser cristianos son asesinados. La justicia a la que el pasaje se refiere es a la justicia del hombre que no entiende la justicia de Dios. ‘Por causa de la justicia’ es por causa de la justicia de Dios, no por nuestra propia justicia. ¿Por qué otra justicia debiéramos ser perseguidos los cristianos? La justicia humana persigue a los que practican la justicia de Dios porque ellos no se basan en sus preceptos.

Si nuestra propia justicia nos trae problemas, no es esa la justicia a la que se refiere el pasaje. A veces nos es difícil diferir entre nuestros prejuicios y nuestros principios por causa de nuestro carácter, y esto nos trae problemas. Depende muchas veces de cómo hemos sido criados, enseñados y del medio en que nos hemos desarrollado que a menudo difiere de las enseñanzas de Las Escrituras.

No son bienaventurados los que son perseguidos por un error, sino los que son perseguidos por la verdad de Dios (1 Pedro 4:14–19); los que queriendo hacer el bien hallan oposición en los malvados de la tierra que son instrumentos de satanás. Como dice la Palabra de Dios, los que ‘digan toda clase de mal contra vosotros mintiendo’ (Mateo 5:11). Algunos que dicen ser creyentes quieren ser perseguidos para mostrar que son verdaderos cristianos, pero el verdadero cristiano no desea ser perseguido, sino enseñar al mundo el evangelio de Jesucristo.

Padecer por causa de la justicia es un mal que los cristianos hemos soportado por siglos, sin embargo ha servido para depurar nuestra fe (1 Pedro 1:6–7) y para limpiar la era del Señor (Lucas 3:17). No queremos ser perseguidos, pero con fuego se prueba nuestra fe (1 Corintios 3:13), que en algunos casos se fortalece, y en otros fracasa, porque no es verdadera. Los cristianos padecen en todos los países del mundo de una manera u otra, pero hay que pagar el precio. No es la fama la que mueve a la iglesia o al creyente, sino el deseo de que el mundo conozca la verdad de Dios. No hemos recibido aplausos ni premios, más bien tormentos por lo que hacemos, pero tenemos la certeza de que seremos bienaventurados porque el Señor así lo ha prometido. No somos bienaventurados cuando somos perseguidos, sino porque hemos sido fieles a nuestro llamado aun  en la persecución.

El mundo no ha sido digno de todos los que han dado su vida por esta fe, los que se han sacrificado por causa del evangelio (Hebreos 11:34–38), pero por la lealtad de los que nos precedieron hoy nosotros somos salvos ya que ellos se encargaron de transmitir de generación en generación la Palabra de Dios.

No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. Apocalipsis: 2:10