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Thursday, January 19, 2017

El Poder de la Resurrección de Cristo

Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; a fin de conocerle, y el poder de su resurrección… Filipenses 3:8–10a
Hay algo que me gustaría hacer notar entre nosotros, y es esto: La Señal más grande que tenemos los cristianos es la Resurrección de Cristo. Jesús dijo refiriéndose a su vida: “Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre” (Juan 10:18). Pablo argumentó: “Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados. Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron. Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres” (1 Corintios 15:13–19).
La realidad y la historicidad de la resurrección es el pilar más importante de la fe cristiana. Al levantarse Jesús de los muertos comprobó ser el poderoso Hijo de Dios, con el mismo Espíritu de santidad de Dios (Romanos 1:4). Jesús profetizó su resurrección y resaltó que cuando se levantara de los muertos, daría con esto una señal auténtica a su afirmación de que Él era el Mesías. Su resurrección fue el sello de su mesiazgo.
I. La Resurrección de Cristo Tiene el Poder de Justificar al que Cree (Romanos 4:25). Estaríamos en nuestros pecados sin salvación (1 Corintios 15:17). Todas las exigencias de Dios para la salvación del hombre fueron completamente satisfechas con el sacrificio de Cristo en la cruz, así que la resurrección de Cristo nos asegura la salvación a todos los que creemos en El (Romanos 10:9).
II. La Resurrección de Cristo Tiene Poder Porque Nos Garantiza la Victoria. Los cristianos no podríamos vivir en victoria a no ser por la resurrección de Cristo. Esta es la razón por la que los apóstoles podían soportar el sufrimiento y el dolor. Su victoria estaba consumada en la resurrección.

III. La Resurrección de Cristo Tiene Poder Porque Garantiza Nuestra Resurrección. La resurrección de Cristo es la primicia de los frutos de la resurrección, y la prueba y garantía de la resurrección de todo creyente (1 Corintios 15:20; 1 Tesalonicenses 4:13, 14, 17). Le veremos como Él es porque seremos glorificados. Veremos a Dios porque serán quitados nuestros pecados y seremos puros, de otra manera, nuestros ojos no podrían conocerlo. La expresión de 1 Corintios 13:12 — …entonces conoceré como fui conocido — no se hará realidad hasta nuestra glorificación, porque entonces sabremos cuanto pecado y vergüenza llevábamos sobre nosotros, y cuánto el Señor nos quitó. Seremos capaces de mirar atrás y ver realmente de dónde el Señor nos sacó. La esperanza pertenece a aquellos que confían en Cristo para la salvación de sus almas y la resurrección de sus cuerpos. Así que, animémonos entre nosotros con estas enseñanzas bíblicas (1 Tesalonicenses 4:13–18).

Monday, July 8, 2013

La Fe Que Salva

Por: Pastor Carlos A. Goyanes
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. ~Juan 3:16
La eternidad ha sido y es la preocupación de la raza humana. El ser humano trata de encontrar la manera de durar cada vez más. Los científicos se preocupan por buscar algún elixir que los haga durar eternamente. De hecho, ciertas personas han hecho congelar sus cuerpos porque han creído que en el futuro los adelantos científicos podrán devolverles la vida. Sabemos que la eternidad es de Dios y le pertenece a Dios porque Él es eterno. Y Él ha puesto eternidad en nuestros corazones. Esta es la razón por la que el hombre quiere ser eterno, solo que el remedio para lograrlo está equivocado. Nadie nos puede ofrecer o lograr la eternidad sin Dios y solo a través de la persona de su Hijo Jesucristo (Juan 3:16). Hay que tener fe en el Señor. Pero la verdadera fe tiene tres cosas que debiéramos observar.
I. La primera es la razón.
Tenemos que saber de Dios, tener conocimiento de El para poder creer. La fe no es ciega porque contiene la razón (Romanos 12:1). Después de razonar lo que Dios ofrece, nos damos cuenta de que es mejor aceptar a Cristo. Nadie ha ofrecido, ni puede ofrecer lo que ofrece Dios ¡Vida eterna! ¡Wow! Entonces podré ofrecerme en sacrificio vivo. Este sacrificio incluye renunciar a lo que yo amo, pero que no agrada a Dios. Ese es el verdadero sacrificio vivo. Ese es el culto racional.
II. La segunda es la parte emocional.
Después de haber conocido mentalmente a Dios, entonces puedo amarle. Amar a Dios y a lo que El ama. ¿Y qué es lo que más ama Dios? A la humanidad. ¿Cómo puedo amar a Dios a quien no he visto, si no amo a mi hermano que estoy viendo todos los días? (1 Juan 4:20). El amor no se acaba, porque el amor es una elección personal. Yo elijo amar u odiar. La Biblia dice que tenemos que amar, lo cual lo convierte en una elección. Está dentro de nuestro libre albedrío hacerlo, pero Dios te recomienda como algo fundamental y básico que ames. El amor es el sentimiento más grandioso que ser humano haya tenido, porque viene de Dios que es amor. Las cuerdas del amor mueven al corazón a la misericordia y realzan al hombre, porque el amor hace que el hombre se parezca más a Dios. Es necesario entender lo que Dios tiene para mí, por eso se predica el evangelio; pero ese conocimiento de Dios tiene que hacer una escala en el corazón. Es necesario que amemos a Dios sobre todas las cosas.
III. La tercera es la voluntad.

Las obras son resultado de haber conocido a Dios y haberle amado. La fe no se antepone a las obras, porque las obras son el resultado de la fe (Santiago 2:17). No nos podemos salvar por las obras; pero sí podemos mostrar hasta dónde llega nuestra fe a través de ellas (Santiago 2:18). Después de haber conocido a Dios y saber que Él quiere lo mejor para mí, entonces comienzo a amarlo ¿Por qué no amar a alguien que me ama tanto? Ese amor me mueve a servir, a obedecer y a enseñar a otros. Puede ser tan simple como contar lo que Dios ha hecho contigo. Algunos creen que por ser buenos es que van a la eternidad y no es así. Todo lo que somos debe ser el resultado de que conocimos a Dios primero, le amamos y ahora somos movidos a obedecer voluntariamente a su Palabra. Los que se niegan a obedecer y a vivir una vida de testimonio delante de Dios y de los hombres es porque no han nacido para Dios. ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido (Isaías 8:20).

Monday, November 19, 2012

Somos Salvos

Por: Pastor Carlos A. Goyanes

Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador… (Tito 3:4–6)

Dios es bondadoso (Zacarías 9:16–17). A pesar de nuestros pecados decidió mostrar su amor hacia nosotros entregando a su Hijo Jesucristo por nuestra maldad (Isaías 53:3–6). A través de la historia humana, los hombres han tratado de ganarse la salvación con ritos, sacrificios vacíos y regalos (1 Samuel 15:22; Salmo 51:16–17); pero la Palabra de Dios nos dice que no es por las obras que podríamos hacer, sino por la misericordia que Dios tiene para con todos los hombres (Tito 3:5; Efesios 2:9).

Esta salvación costó. Muchas personas no han llegado a entender el costo, y muchas nunca lo entenderán mientras vivan inmersos en la ignorancia y el egoísmo; pero costó la vida del Hijo de Dios, aquel que nos habló de una vida eterna sabiendo que en su futuro estaba la cruz, no la que a veces llevamos colgada al cuello, sino la cruz tosca y vil en la que murió. Más que el peso de esa cruz, su verdadera cruz fue llevar el pecado de todos los hombres sobre sí (Isaías 53:6). Habiéndose despojado de su vestidura celestial y vistiéndose de los harapos humanos, se humilló hasta la muerte y muerte de cruz (Filipenses 2:5–8). Fueron puestas en la mesa celestial todas las angustias y los dolores que habría de padecer y en aquel consenso celestial, Jesús, viendo la posibilidad de una humanidad redimida, no escatimó nada viendo que el gozo puesto delante de Él era mayor que el sufrimiento que habría de padecer (Hebreos 12:2). Dios se satisface siendo un Salvador; Dios se satisface por amor.

La bondad de Dios nos salvó (Efesios 2:4–7). Tenemos vida eterna porque hemos sido lavados con la sangre preciosa de Jesucristo (1 Pedro 1:18, 19). Y ahora no estamos solos porque ha sido derramado en nosotros el Espíritu Santo para consolación y auxilio de nuestras vidas (Tito 3:5–7).

Tuesday, July 10, 2012

Buscad a Jehová

Por: Pastor Carlos A. Goyanes

Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. ~Isaías 55:6

Se buscan tantas cosas en esta vida que a veces olvidamos lo que más relevancia tiene. La mirada de la humanidad está puesta en el futuro, pero no en el eterno, sino en el futuro terrenal, en lo que esta vida ofrece. Sin embargo, cuando se trata de buscar a Dios pareciera que no hay beneficios a corto plazo, y por lo tanto, no se ocupan de ello. Es como el que trabaja arduamente para tener todo lo que desea y se olvida acumular para su retiro. Al terminar su vida laboral encontrará que no tiene nada. Hay que buscar a Dios porque cuando termine nuestra vida terrenal no habremos acumulado nada para el retiro celestial.

La Palabra de Dios dice que Dios no es Dios de muertos, sino Dios de vivos (Lucas 20:38). Significa que es en esta vida donde debemos de buscar a Dios. Quizás le hayas dedicado tiempo a la caridad y las obras sociales que son muy buenas y provechosas para los necesitados, pero si no has buscado a Dios con fe (Deuteronomio 4:29), no has cultivado tu relación con Dios. Serás como dijo el apóstol Pablo, heraldo para otros (1 Corintios 9:27). La palabra de Dios dice que sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6). De esa fe genuina se concibe sin esfuerzo alguno la alabanza, la oración y la obediencia como los frutos de una planta arraigada junto a la corriente de un río que recibe todo lo que necesita de esa fuente de agua.

Dios ha hecho un llamado a la humanidad a dejar la impiedad (Isaías 55:7). El pecado rompió la relación de los seres humanos con Dios y cada vez más se cierne su sombra sobre la humanidad quitándole su dignidad. Volvámonos de nuestros pecados a Dios, porque Él nos ama y ha suministrado a través del sacrificio de Cristo nuestra salvación con un perdón que abarca no solo a todos los hombre de la tierra, sino a todos sus pecados también. Todo el que crea en El será salvo (Juan 3:16). Es posible buscar a Dios porque Él se dejará encontrar. El secreto de hallarlo está en tu corazón (Jeremías 29:13). Hoy, aquí, en este momento, en esta vida, podrás buscar lo que te falta y lo recibirás porque todo el que busca de Dios haya, el que pide recibe y que llama a su puerta Él le abre (Lucas 11:9–10).

El buscar a Dios deriva en grandes bendiciones para la vida y no debe ser un sueño que posterguemos para el fin de nuestros días porque no sabemos cuán cerca está ese momento (Salmo 90:9; Job 14:1–2; 1 Pedro 1:24).

Toda gloria humana es pasajera
Y no retornará el día que pasó;
Los encantos de una vida perecedera
Son trampas que el diablo preparó.

Pero tú, hombre de fe, mira hacia arriba,
Buscando con profundo amor a Jehová Dios,
Sabiendo que hallarás con fe genuina
Descanso, salvación y amplio perdón.